111 años de primeras veces: la historia de Paula y Agustín

A Paula la trajo su abuelo. Y ahora ¿a quién le toca?
Hay primeras veces que permanecen para siempre porque recordamos con quién las vivimos
Hace 111 años un telón se abría por primera vez. En 2026, el Teatro Olympia cumple 111 años y esa sensación de emoción y nervios ha continuado en nuevos espectáculos, con nuevos públicos, nuevos proyectos y con las primeras visitas de artistas que hoy son grandes figuras de la escena y que un día dejaron aquí su primera huella.
Bajo el lema '111 años de primeras veces', Olympia Metropolitana -Teatro Olympia, Teatre Talia, Auditori de Torrent, Palau Altea, Cinestudio d'Or y Escuela Olympia- pone el foco en las historias de espectadores, artistas, profesionales y todas aquellas personas que, generación tras generación, han formado y siguen formando parte de sus espacios y proyectos.
Con este espíritu, descubrimos la historia de Paula y su abuelo Agustín. Ellos fueron juntos a ver una zarzuela en el Teatro Olympia y se hicieron una fotografía en la entrada. Era la primera vez que Paula iba a un teatro y lo hizo de la mano de su abuelo. Han pasado los años y quizá algunos detalles se hayan desdibujado, pero ella todavía recuerda la emoción de aquel día: entrar en el teatro, ocupar su butaca y esperar a que se apagaran las luces.
Su historia da la bienvenida a nuestra temporada 2026-2027 y a una celebración que queremos compartir contigo. Te invitamos a conocer su historia.
Tal vez te haga recordar quién te llevó al teatro por primera vez. Tal vez te devuelva por un instante a aquella butaca. O tal vez te anime a ser tú quien acompañe a alguien que todavía no ha vivido su primera vez.
La primera vez de Paula en el Teatro Olympia comenzó mucho antes de cruzar sus puertas. Empezó en el salón de casa de sus abuelos. Cuando era muy pequeña, su abuelo colocaba una sillita junto a su sillón y los dos se sentaban a ver zarzuelas y revistas musicales que él conservaba en cintas. Aquellas tardes fueron su primera ventana a un mundo de música, personajes, historias y escenarios.
Su abuelo era un apasionado del teatro y de la zarzuela. Tanto, que algunas de aquellas historias habían terminado formando parte de la manera de hablar de la familia. Una de sus bromas favoritas procedía precisamente de la zarzuela 'Luisa Fernanda'.
Cuánto tiempo sin verte, Luisa Fernanda.
Y había que saber responder.
Para Paula, aquello era todavía un mundo que existía al otro lado de una pantalla. Hasta que un día dejó de serlo. Tenía unos cinco años cuando su abuelo decidió llevarla por primera vez al Teatro Olympia. La función era 'Luisa Fernanda'.
Paula no recuerda todos los detalles de aquella jornada. Era demasiado pequeña. Pero sí conserva perfectamente una sensación: estaba ilusionada, expectante, deseando descubrir cómo sería en realidad todo aquello que tantas veces había visto junto a su abuelo en la televisión. Y entonces entró en el Olympia. Todo le pareció enorme. El patio de butacas, la ornamentación, los decorados... Recuerda observarlo todo con los ojos muy abiertos, intentando no perderse ningún detalle.
Después comenzó la función. El vestuario. La escenografía. La música. Los artistas sobre el escenario. Por primera vez, aquel universo que su abuelo le había enseñado cobraba vida delante de ella. Y la emoción fue tan intensa que, más de veinte años después, sigue recordándola. De hecho, 'Luisa Fernanda' continúa siendo su zarzuela favorita.
Pero aquella noche todavía guardaba una sorpresa. Dos días antes, su abuelo había asistido en el Olympia a otra zarzuela, 'La del manojo de rosas'. Allí contó que muy pronto llevaría a su nieta de cinco años al teatro por primera vez. Alguien decidió entonces preparar algo especial para ella. Cuando terminó 'Luisa Fernanda', Paula y su abuelo no abandonaron la sala con el resto de espectadores. Esperaron. El teatro fue vaciándose. Y después llegó el momento que aquella niña difícilmente podía imaginar. La compañía la esperaba. Paula subió al escenario y se fotografió junto a su abuelo y los artistas que acababa de contemplar desde el patio de butacas. Para ellos quizá fue una fotografía. Para ella fue mucho más. Era el final de su primera función y, al mismo tiempo, el principio de una relación con el teatro que todavía continúa.

Cuando Paula vuelve hoy al Olympia, algo de aquella niña regresa con ella. Sigue viviendo el teatro y la música con la misma intensidad. A veces, incluso en escenas que no son especialmente tristes, siente cómo se le saltan las lágrimas simplemente por la emoción de estar allí. Ahora muchas de esas visitas las comparte con su madre. Y a las dos les ocurre lo mismo. La emoción aparece. La ilusión vuelve. Y, de alguna manera, también vuelve su abuelo.Tenía unos cinco años cuando su abuelo decidió llevarla por primera vez al Teatro Olympia. La función era 'Luisa Fernanda'.

Paula siente que fue él quien le abrió la puerta a un mundo que quizá nunca habría descubierto de la misma manera. Gracias a él llegaron el teatro, la música y una forma especialmente intensa de vivir el arte. Una pasión que también ha terminado formando parte de su propia vida: toca en una orquesta, canta en un coro y continúa vinculada a la música.
Cuando le preguntamos en qué se parece hoy a aquella niña de cinco años de la fotografía, su respuesta es sencilla. En la forma de sentir. Porque, cuando se sienta en un patio de butacas y comienza una función en directo, las emociones siguen estando a flor de piel. Igual que entonces.
Las primeras veces tienen algo maravilloso: pueden repetirse en otras personas. A Paula la trajo su abuelo. Hoy, si tuviera que elegir a alguien a quien acompañar por primera vez al teatro, elegiría a su prima pequeña, Ángela. También le gusta la música. Baila. Canta. Disfruta cuando ve actuar a Paula. Quizá algún día sea ella quien ocupe una butaca del Olympia con los ojos muy abiertos. Y quizá dentro de muchos años recuerde perfectamente quién estaba sentado a su lado.

Durante 111 años, miles de personas han vivido una primera vez en el teatro. ¿Cuál es la tuya?
Quizá recuerdes tu primera función. Quizá conserves una entrada, una fotografía o un programa de mano. Quizá recuerdes perfectamente quién te acompañaba, dónde estabais sentados o esa sensación justo antes de que se apagaran las luces. O quizá haya una historia que solo tú puedes contar. Queremos conocerla.
Cuéntanos cuál fue tu primera vez en el teatro, con quién la compartiste y qué recuerdo sigue acompañándote desde entonces. Porque detrás de estos 111 años hay miles de historias. Y queremos que la tuya también forme parte de ellas.
Envía tu historia a: produccion@olympiametropolitana.com











